Alerta amarilla en Córdoba. Negrazón y Chaveta sálvennos.

Por Marco Mazzino

Este año después de muchas décadas la municipalidad de Córdoba volverá a manos de Peronismo, este hecho coincidirá con la asunción a nivel nacional del Frente de Todos, es decir el Peronismo. Este retorno al poder de lo nacional y lo popular es un hecho concreto que evidentemente preocupa o muchos. tanto en Córdoba como en el país.

Hace un tiempo luego del triunfo de Martín Llaryora comenzó a correr la versión en el marco de la danza de nombres que acompañarán al intendente electo, que el actual Secretario de Cultura Francisco Marchiaro, hombre de Mestre, es decir de Cambiemos, sería confirmado en su cargo y así continuar la matriz de gestión cultural que desde la asunción de Mestre, se consolidó como nunca desde la recuperación de la democracia.

Tal vez sea un ejemplo absurdo, pero me gusta ir por ese camino cuando quiero hablar de algo que a todas luces también lo parece. Que diría un votante de Alberto y Cristina, si estos decidieran mantener en sus cargos a Patricia Bullrich o Germán Garavano o peor, si convocaran a su gabinete a Elisa Carrio. Seguramente se sentirían decepcionados y habría un rechazo generalizado. Sobretodo por el valor simbólico que una decisión puede significar.

Para ser mas contundentes podemos decir que hoy Chile nos muestra, qué sucede cuando la política acepta llave en mano modelos de gestión que ademas de marcar un rumbo económico y un orden social, fundamentalmente imponen construcciones de sentido que en el caso del país hermano significan hoy, una democracia devaluada que tiene a la población en la calle. No solo por la pobreza y la perdida de derechos, sino fundamentalmente porque los chilenos se despertaron y entendieron que su democracia no les pertenece. La clase política compró una democracia llave en mano y los resultados están a la vista y duelen. nos duelen.

Cambiemos impuso en Córdoba un modelo de gestión de tipo vidriera. Plagado de eventos espectaculares que expresan los consumos culturales de las élites y que por «simpatía» el resto de la sociedad asume como propio, a quienes le reservan los días de carnaval. Que bueno sería para el mantenimiento del relato macrista si las dos ciudades mas grandes y diversas culturalmente, hablando de Buenos Aires y Córdoba, emparejan sus narrativas culturales.
El fenómeno de la globalización dicen que vino para quedarse, el capitalismo ha sido exitoso en la construcción de una pedagogía del individualismo. La cultura puede ser un vehículo poderoso para perpetuarlo con una didáctica perversa.

Quienes conocen la historia cultural de las últimas dos décadas en Córdoba, sobre todo a partir de las gestiones de José Manuel De La Sota, recuerdan los trazos fundacionales que desde el Estado definieron una identidad propia que la destacó en el orden nacional. La media legua de oro que incluye la Manzana Jesuítica, el Buen Pastor, el Palacio Ferreyra con el Museo Evita y su joya académica: La Ciudad de las Artes que impacto fuerte en la trama social, con incorporación de los sectores populares al mundo de la educación superior, con carreras inclusivas y de fuerte arraigo en la cultura de los cordobeses, que sumaron volumen conceptual al desarrollo de una educación popular para todos. El collar de museos y salas culturales que convirtieron la ciudad en un gran escenario abierto incorporando a los artistas, los docentes y a la sociedad en su conjunto a un modelo de gestión cultural popular en un sentido integral por su llegada y su propuesta.
Recorreré con “la pelada de la cañada” los barrios Clínicas y Nueva Córdoba cada noche, asentaré un golpe desbastador en la batalla cultural en ciernes después del triunfo del Peronismo el pasado 27 de octubre.
Recogiendo el alerta propagado las mujeres y hombres de la cultura han puesto el grito en el cielo, no solo para tirar cada estrella del firmamento del fernet y la coca, sino que están dispuesto a abrir el mismísimo infierno. Ya no se trata de un reclamo a un tipo gestión sino a la deuda que el peronismo tiene con la historia de los cordobeses que, un día supo oponerse a modelos y formas portuarias para defender su propia visión.
La gestión del nuevo intendente corre el riesgo de asumir sin reconocer que está en juego algo más que un nombre, sino el futuro identitario peronista. Por estas horas, muchos cordobeses se preguntan si el Dr. Llaryora esta dispuesto a realizar otra zanja de Alsina para preservarse del malón o por lo contrario, comprenderá que el Peronismo no es un hecho acabado sino que muta, y que en esta etapa larval, la crisálida aun no ha madurado para desplegar sus alas en un nuevo modelo nacional. Veremos, por ahora para las mujeres y hombres Peronistas su identidad esta en juego y no es un cuento de Negrazon y Chaveta.

3 comentarios en «Alerta amarilla en Córdoba. Negrazón y Chaveta sálvennos.»

  • el 31 de octubre de 2019 a las 01:03
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    El Peronismo Cordobés ha mutado en un partido vecinalista provincial, por tanto cualquier modelo político en lo cultural, en lo ideológico, en lo económico y en lo social, le da lo mismo.
    En este orden de ideas no es de extrañar dicha acción y por ende el poder (más conocido como partido Córdoba) local lo deja ser como una especie de conservadurismo popular, que permite unas migajas al pueblo para que cuál Gatopardo, nada cambié

    • el 31 de octubre de 2019 a las 13:32
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      Gracias por tu aporte

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