Maten a Perón, disparen contra las palomas

Maten a Perón

“Al 55 le falto un Picasso”, Luis Tognetti.

Por Federico Figueroa

Hace muchos años, siendo estudiante, iba camino de la facultad de filosofía y humanidades por la avenida Poeta Lugones, cuando al llegar a la calle Santiago Derqui, me encontré con una pequeña plaza triangular que en su centro tenía un único árbol. Ese pequeño árbol, plantado por la comunidad vasca, es un retoño de un roble sobreviviente del bombardeo de la Luftwaffe, ordenado por el dictador Francisco Franco, que masacró a cientos de civiles de la comunidad de Gernika. Ellos quisieron con un acto hacer que la memoria eche raíces, perdure en la conciencia , y subsista en todas la generaciones. Aquel roble, sigue allí, y Ud. puede verlo ya “hecho todo un roble”, y saber que por sus corteza circula la misma savia de los testigos mudos aquel del 26 de abril de 1937…

Pero aquella masacre inenarrable, que destruyó vidas humanas y de animales, que destrozó sus cuerpos, sofocó el aire con olor a muerte, dejando gritos y llantos sórdidos, todo en una dantesca columna de humo que fue narrado en la obra pictórica más famosa y política de Pablo Picasso: el “Gernika”. Hay una anécdota que todos recuerdan entre Pablo y un nazi, fue en París, en su atlier. El nazi después de contemplar la obra preguntó por el autor de la pintura…. Dicen que Pablo lo miró y respondió: “…ustedes, ustedes lo hicieron…”

Anoche, en un programa de radio, nos preguntaron por el significado del 16 de Junio de 1955 : el bombardeo a Plaza de Mayo… nadie pensó que nos harían semejante pregunta… todos nos quedamos en silencio: evocando, convocando a los espíritus de los civiles muertos aquel día. Busqué en mi memoria, evoqué. Volví a mis años de secundaria en la década de plomo. El profesor Paoletti, nuestro profe de historia Argentina, afirmaba con cara de circunstancias cuando alguien preguntaba algo fuera de programa: “muchachos…” (no había lenguaje inclusivo en aquella época), hay cosas de las que no podemos hablar y menos preguntar!”. Nada del llamado restaurador de las leyes Juan Manuel De Rosas, y menos de Perón, de Juan Domingo Perón…ok… olímpicamente no seguíamos la cronología histórica y salteábamos el programa vigente. Fue así como supimos de la auto designada ‘Revolución Libertadora’, que el silencio era salud y que ‘los argentinos éramos derechos y humanos’. Vimos como Mario Kempes hacia el gol del campeonato del mundo, y la TV pública mostraba el rostro feliz del general cara de rata. Pero a pocas cuadras de allí, los ‘chupaderos’ que no cesaron de desaparecer estudiantes, obreros, intelectuales, campesinos, y todos aquello que oliese a rojo o peronista, ahogaron cada grito de dolor en un gol.

Pasó el tiempo y al final la noche más oscura, terminó. Aquello fue de la forma menos pensada pero no menos dolorosa. Llegó la democracia, Alfonsín y el juicio a los asesinos. Se puso la voluntad de zanjar cuentas con la justicia y refundar la república sobre una memoria asentada en la verdad y la justicia… algo que seguimos reclamando. Sin embargo, la democracia moderna que gozamos, en gran parte se la debemos a don Raúl, pero la moralidad nacional solo se la debemos a un grupo de mujeres que todos los jueves en plena dictadura pusieran el cuerpo clamando saber, mientras otros repetían: algo habrán hecho…

Desde aquellos días me repito que el mejor sistema de gobierno, con todas sus imperfecciones es la democracia, donde cada voto vale exactamente lo mismo que el de otro y allí está su fortaleza… sé que la democracia aún no ha cumplido sus promesas, lo que no significa que estén clausuradas… ella es nuestro destino. Y sólo se construye en un hecho colectivo, en un acto performativo del nosotros.
No es una línea de llegada sino una construcción constante e inacabada, que se desarrolla y legitima en el resguardo de la dignidad de cada hombre, mujer u otras disidencias y sus derechos humanos.

Aquel bombardeo de 1955, ignorado o pretendido olvidar, de nuestra historia, sigue esperando a un Pablo Picasso que la narre en trazos gruesos y sutiles, y muestre la crueldad de aquel día. Como aquellas mujeres de la plaza, nosotros también necesitamos saber quiénes fueron aquellos asesinos……conocer los nombres y rostros porque, una vez más, sin verdad ni justicia no sanará nuestra nación.

Nuestra historia necesita esa mirada que exprese quienes somos, que acepte su indigeneidad constitutiva, la hibridez no dicha por categorías ajenas, armar el rompecabezas de sueños y traiciones y aceptar que el 24 de marzo de 1976 no se puede comprender sin el 16 de junio de 1955: éste fue el huevo y aquel la serpiente de tres cabezas de nuestro infortunio.

Las heridas curadas se vuelven cicatrices pero no desaparecen ni se olvidan. Las Madres y Abuelas de Plazo de Mayo, esperan aún saber dónde están las flores robadas… y yo tengo la convicción que la ronda alrededor del roble de cemento de todos jueves, fue hecha sobre los escombros del bombardeo y acompañadas por los espíritus de todas y todos los asesinados aquel día… que siguen esperando Justicia.